ClaroscuroEl sombrerero con diagnóstico
El Conejo Blanco, heraldo del tribunal. Ilustración de John Tenniel.

Loff Quotes

16 de septiembre de 2024 · 4:00

Lo que quise decir

Esta letra habla sobre cómo la maldad y la ambición se esconden en los rincones de nuestra conducta. Es una forma de reconocer que, aunque a veces parece que el odio nos domina, esa fuerza destructiva es frágil si dejamos de alimentarla.

La escribí en septiembre de 2024.

Letra

Pandora llegó aquí mucho antes de la existencia,
su don era el mal en potencia.
Ella expandió su esencia y aguardó tranquila desde entonces,
sabiendo dónde flaquea el débil hombre;
esparció por el mundo semillas de dolor e histeria
haciendo florecer ramas de horror y de miseria.
Su alma es turbia, se alimenta con la furia y la penuria,
la injuria, la envidia, la rabia.
Ella sabe cómo proceder, tiene el poder otorgado por Lucifer,
sabe vencer a tus temores.
Cuando nació Jesucristo, le susurraba a Herodes;
le dijo: "Mata los niños, no te demores".
Ella fue quien inyectó dosis de ira a Gengis Kan,
hoy impone su ley entre George Bush y Sadam;
su plan es infinito, su rito es el delito y el asesinato.
El tracto ingrato como único hábito.
Desde su púlpito de maldad, nos sume en la soledad:
Está en los guetos de Soweto, la realidad de Islamabad.
Su malicia es única, ella inspiró las guerras púnicas,
asoló Guernica y activó la bomba atómica.
Mírala, es Pandora, algunos la temen y otros la adoran:
Imploran su poder, arrasa faunas y floras.
Expandiéndose hora tras hora,
el mundo ignora esa conciencia traidora
que nos ahoga en nuestros miedos y celos,
nos hace querer ser primeros, no cesar y codiciar sin freno;
su espíritu anida en cada instinto suicida y homicida.
Pandora es como un veneno que liquida nuestras vidas.
Cuando el poder de la ambición nos posee
hace que el mundo tiemble, se tambalee y... ella está ahí.
Cuando el noble vende al pobre, le cambia oro por cobre;
el hombre es quien mata al hombre y ella está ahí,
cuando vertemos nuestra ira en otros seres,
nos transformamos en verdugos crueles y ella está ahí.
Pandora, oscura dama que adora vernos sufrir;
alma infame que controla nuestro devenir.
Pandora es astuta y fría, le guían. nuestros defectos,
detesta la alegría y el afecto
porque el amor la hiere y muere;
golpea donde más nos duele y nos aplasta como a insectos;
se esconde tras el espejo y realza tus complejos
provocando sentimientos de vergüenza;
lima tu autoconfianza y tu esperanza
colocando en tu cabeza deseo de vil venganza.
Sus modos son viejos como la injusticia,
sus reflejos nos atrofian y desquician;
se disfraza de ictericia, de peste bubónica y tifus,
de sida, hepatitis, de cáncer y otros virus.
Ella nunca duerme: Adora que tu cuerpo enferme,
que sus defensas mermen, su germen de autorechazo;
es un flechazo que se nos clava y nos traga,
salen llagas de ambición, y el corazón se apaga.
Ella puso a gentes corrientes en fila, ante la rabia de Atila,
provocando un daño inmenso, su espíritu perverso;
unió a guerrillas colocando de rodillas a inocentes e indefensos;
pactó con Adolf Hitler y le tuvo como aliado;
derramó mares de sangre a las puertas de Stalingrado;
dominados por señores feudales, corruptos, dictadores y jefes de estado.
En el pasado fue Lepanto y Normandía,
hoy son los sicarios de Colombia, las hambrunas de Etiopía.
El amor la aterroriza,
parece que no haya nada que la frene
pero, creedme, ella es frágil y nos teme