Lo que quise decir
Tiro toda mi ropa negra y objetos esotéricos a la papelera tras una noche sin dormir y me siento por fin libre y renovado. Veo señales en todas partes, encuentro a mi alma gemela y siento que todo forma parte de un plan mayor.
La escribí en marzo de 2025.
Letra
Evidentemente le he hecho caso porque me había olvidado las llaves de casa y tenía todo en casa. El llavero tenía un elefante. Son muchas analogías y símbolos que cobran sentido como guía y lenguaje.
Hasta las 5 de la mañana has estado planteándotelo todo. Me he vestido de azul, blanco y verde, y he tirado al suelo y a la papelera toda mi ropa negra llena de símbolos esotéricos, mi toalla púrpura. Todo eso lo he tirado. Y te sientes vivo y nuevo, sin una enorme carga que llevabas a tus espaldas, más libre.
Antes de lo del olivo me había llevado a comprar zumo de naranja a un supermercado: precios, números, y sobre todo la gente. En la cruz se ha cruzado frente a mí un saltamontes que iba hacia la derecha. Me ha mirado y se ha quedado así mientras pasaba un anciano vestido de azul y blanco con un carrito y un bebé. Les he dado los buenos días y me los ha devuelto. Me siento libre por primera vez en la vida.
Empezó por señales cada vez más evidentes, como si todo lo dirigiese una mano invisible que solo espera a que mire. He encontrado a mi alma gemela; ha sido todo parte de lo mismo, de un todo mar. Es tan hermoso. He llorado, he reído, he amado de verdad y sin reservas.
Es julio. Son las lunas. No sé... Es todo. Es como si todo formase parte de un plan y yo tuviese algún papel en él. Tienes un papel enorme, algo importante, pero sin orgullo. Te guste o no. Al principio no me gustaba. He preguntado por qué a mí, y ahora sé que es algo maravilloso que nos va a liberar a todos.
Es algo que primero tienes que aprender a vivir con ello, y es la tarea de tu vida. Amar hasta el punto de amarnos por fin todos. Aprender a vivir con ello. Es un golpe tan grande que no sé cuánto necesitaré. Tengo momentos que casi diría que son clarividentes, como si el futuro me llamase y se mostrase velado. Veo a mis amigos, mi familia, mi mitad conmigo. Lo sé, soy consciente.
Hay gente que sabrá más que yo y sé que me aconsejará, como haces tú ahora mismo. A que ya no tienes miedo? No, lo he perdido. Ni a la muerte. A nada. Sé que es para bien. Es para llorar. Es tan asquerosamente bello que es para llorar, y los medios son el amor y la comprensión. Con asqueroso quiero decir algo extremo, extremadamente grande y bello.
Es el bien absoluto triunfando sobre el mal absoluto, la radical separación de la luz y de la oscuridad. Ahora lo entiendo. Son milenios de historia hablando a través de todo lo que he aprendido y sentido y experimentado, ayudándome a diferenciar para poder unir. No sé, lo flipo.
Necesito hablar con gente. ¿Pero tú sabes cuál es mi papel? ¿Cuál es el tuyo? ¿Es en esencia el mismo? Sí, es el mismo, pero eres libre de llevarlo a cabo como tú creas, claro. No lo harás igual que yo, ni yo como tú.
¿Y si lo que veo es que me toca liderar? Eso también es bueno. No quiero corromperme. No puedo permitírmelo

