ClaroscuroEl sombrerero con diagnóstico
El Conejo Blanco, heraldo del tribunal. Ilustración de John Tenniel.

Loff Quotes

15 de abril de 2025 · 3:50

Lo que quise decir

Sentía que estabas destinada a mí desde antes de nacer, cuando éramos parte de lo mismo. Te busqué por todas partes mientras sufría por tu ausencia.

La escribí en abril de 2025.

Letra

Porque desde el principio me estabas destinada.
Antes de las edades del trigo y de la alondra
y aun antes de los peces.
Cuando Dios no tenía más que horizontes
de ilimitado azul y el universo
era una voluntad no pronunciada.
Cuando todo yacía en el regazo
divino, entremezclado y confundido,
yacíamos tú y yo totales, juntos.
Pero vino el castigo de la arcilla,
me tomó entre sus dedos desgarrándome
de la absoluta plenitud antigua.
Modeló mis caderas y mis hombros,
me encendió de vigilias sin sosiego
y me negó el olvido.
Yo sabía que estabas dormida entre las cosas
y respiraba el aire para ver si te hallaba
y bebía de las fuentes como para beberte,
huérfano de tu peso dulce sobre mi pecho,
sin nombre mientras tú no descendieras
languidecía, triste, en el destierro.
Un cántaro vacío semejaba
nostálgico de vinos generosos
y de sonoras e inefables aguas.
Una cítara muda parecía.
No podía siquiera morir como el que cae
aflojando los músculos en una
brusca renunciación. Me flagelaba
la feroz certidumbre de tu ausencia,
adelante, buscando tu huella o tus señales.
No podía morir porque aguardaba.
Porque desde el principio me estabas destinada
era mi soledad un tránsito sombrío
y un ímpetu de fiebre inconsolable.
Porque habías de venir a quebrantar mis huesos
y cuando Dios les daba consistencia pensaba
en hacerlos menores que tu fuerza.
Dócil a tu ademán redondo mi cintura
y a tus orejas vírgenes mi voz, disciplinada
en intangibles sílabas de espuma.
Multiplicó el latido de mis sienes,
organizó las redes de mis venas
y ensanchó las planicies de mi espalda.
Y yo medí mis pasos por la tierra
para no hacerte daño.
Porque ante ti que me estás hecha de nieve
y de vellones cándidos y pétalos
debo ser como un arca y como un templo:
ungido y fervoroso,
elevado en incienso y en campanas.
Porque habías de venir a quebrantar mis huesos,
mis huesos, a tu anuncio, se quebraban.
Para que tú lo habites quisiera depararte
un mundo esclarecido de céfiros, laureles,
fosforescentes algas, litorales sin término,
grutas de fino musgo y cielos de palomas.