Lo que quise decir
Pongo en duda el relato oficial de algunos hechos violentos y los veo como rituales en clave que señalan poderes ocultos. Busco los símbolos que hay detrás de la sangre y las fechas.
La escribí en abril de 2025.
Letra
(Verso 2)
Dime, ¿quién construyó el Pentágono?
¿Quién puso los cimientos en Atocha?
¿Quién escribe los guiones de humo
cuando la sangre se derrocha?
No es un ataque a un país,
es una señal a los iniciados.
No es geopolítica, es drama.
No es guerra, es teatro pactado.
Tradiciones esotéricas encriptadas en cemento,
el mármol cuenta historias,
las plazas son el templo.
Bin Laden fue un arquetipo,
un Joker siniestro,
dibujado a lápiz por un comité encubierto.
¿Y el espectador? Hipnotizado.
¿Y el culpable? Ya designado.
¿Y el motivo? Inexistente.
Sólo estructura de control extendente.
(Puente)
Las torres eran los pilares,
el Pentágono la fisis,
Atocha una puerta ritual
y tú solo viste noticias.
(Verso 2)
El 11-M no fue un error, fue un reset,
una reconfiguración del alma de la meseta.
Atocha: puerta, altar, altar de mártires,
lugar donde se firma el nuevo régimen.
España no es nación, es teatro herido,
dividida en metalenguajes del olvido.
Una aristocracia oculta, heredera de cruzadas,
que convierte atentados en doctrinas pactadas.
¿ETA? Solo brazo. ¿Yihad? Solo manto.
El truco está en la voz, no en el llanto.
Desde Tavistock hasta Bruselas,
la psicogeografía diseña las secuelas.
Te educan con el miedo,
te ordenan en el trauma
No es terrorismo, es misa negra,
no es política, es dogma.
El lenguaje no miente arriba,
abajo es donde se dearrolla.
(Verso 3)
Hay dos bandos:
los que diseñan el metalenguaje,
y los que creen que entienden el mensaje.
Los que trazan calendarios con sangre y eclipses,
y los que ponen velas
sin saber lo que bendicen.
No preguntes quién fue,
pregunta para qué.
No busques el arma,
sino el templo donde la mente se fue.
Hay muertos que no se entierran,
porque son signos, no cuerpos.
Y un atentado es la cruz
que sostiene los tiempos.
(Outro – hablado)
El fin no justifica los medios.
Los medios son el fin.
Y por eso hablan en fechas,
en símbolos, en jardín.
Y tú, si despiertas,
no preguntes por qué.
Solo observa…
cómo vibran las palabras
cuando deciden a quién.

