Lo que quise decir
Hablo de cuando la mentira y la enfermedad lo cubren todo, como un veneno que mancha lo que toca. A nuestro alrededor la gente sufre y nos mira sin entender, mientras intentamos seguir adelante con lo poco que queda.
La escribí en febrero de 2025.
Letra
Lo dijimos entonces.
Cuando los años de la cobardía,
cuando toda la tierra hedió de las entrañas
podridas del augur y enormes animales
mugieron en los páramos nocturnos.
Lo dijimos entonces. Cuando quedamos huérfanos
y la mentira se hizo madrastra nuestra y fue
dispensadora del pan amargo, escanciadora del agrio vino,
dueña, en fin, de la celda y de la triste lámpara.
Como la enfermedad
tiñe de su color al ictérico, así
la mentira sudaba en nuestros poros.
Vendimos la memoria y por befa trocamos
la alegría, por sarcasmo la esperanza.
Fraude era la palabra en nuestra boca.
II
Dijimos soledad entonces. Lo que dice
la rama cuando cae desgajada,
lo que dicen las tapias cuando se vuelven sordas.
Y mentimos. No era soledad. Era miedo
y, locos ya, girábamos dentro de la prisión
como la rata que oye
primero que el marino los ruidos del naufragio.
III
No estábamos aparte. Parentesco
estableció entre todos la desgracia,
y la cautividad
une más que la leche y que la sangre.
Criaturas padecían a nuestro alrededor
y volvían, suplicantes, la mirada a nosotros
desde su desamparo.
¿Qué les dimos? ¿La voz que no tenían,
los ojos que faltaban a sus lágrimas,
un corazón que fuera la casa de su angustia?
No, sino la respuesta de Caín,
la espalda del que niega, del que huye.

