Lo que quise decir
Hablo del que sale de la cueva, ve el sol y vuelve a contarlo sin que le crean. Va sobre un hip hop con cuerdas melancólicas.
La escribí en octubre de 2026.
Letra
(no veo... no veo...)
Me desaté una noche sin pedir permiso a nadie,
subí la cuesta a gatas con las rodillas en carne,
y arriba había un fuego que no era nuestro fuego:
quemaba de verdad, me dejó los ojos ciegos.
Vi los árboles enteros, no su forma en la pared,
vi que el agua era agua, que la sed era la sed,
y bajé corriendo a contarlo con la boca llena de día,
tropezando con los cuerpos de la gente que dormía.
Y os reísteis de mis ojos,
de mis pasos de borracho:
«viene ciego de allí arriba,
mejor quedarse abajo»;
y yo, con el sol en las manos,
no podía veros la cara:
traía tanta luz
que no veía nada.
Dicen que al que sube y vuelve lo apedrean en la puerta,
que la sombra es más barata y la pared no se despierta;
yo aprendí a ver a oscuras otra vez, poquito a poco,
a reírme con vosotros de las formas, como un loco,
pero a veces, por la noche, cuando alguien no se duerme,
le cojo de la mano y le hablo del sol, sin convencerle:
no le digo «sube», no le digo «estás dormido»,
le digo «allí hace frío y es precioso», y le sonrío.
Y os reísteis de mis ojos,
de mis pasos de borracho:
«viene ciego de allí arriba,
mejor quedarse abajo»;
y yo, con el sol en las manos,
no podía veros la cara:
traía tanta luz
que no veía nada.
Lo peor no fue la luz,
lo peor fue regresar
y que la oscuridad
me supiera a hogar.
Y os reísteis de mis ojos,
de mis pasos de borracho:
«viene ciego de allí arriba,
mejor quedarse abajo»;
y yo, con el sol en las manos,
no podía veros la cara:
traía tanta luz
que no veía nada.
(tanta luz... tanta luz...)

