Lo que quise decir
Cuento la vieja parábola de la buena y la mala suerte, trasladada a un barrio: nunca se sabe qué es una cosa ni otra. Es un ska de los de antes.
La escribí en octubre de 2026.
Letra
¿Quién sabe?
A Paco el del tercero
le tocó la lotería,
«¡qué suerte!», dijo el barrio,
y Paco se reía;
pero vino la familia,
los primos, los cuñados,
y a los dos meses Paco
no tenía ni un abrazo.
«¡Qué desgracia!», dijo el barrio,
y la vieja del primero,
que lo ha visto casi todo,
dijo desde su balcón:
(¿Quién sabe, hijo, quién sabe?)
¿Buena suerte? ¿Mala suerte?
¿Quién sabe, quién sabe?
Lo que hoy te parte en dos
mañana te abre la calle;
¿buena suerte? ¿mala suerte?
Espera y ya verás:
la vida no se acaba
en el primer compás.
Y en el juicio con los primos
conoció a la abogada,
se casaron en agosto
sin un duro y sin resaca;
y en la boda, el hermano
que no le hablaba a nadie
le dio un abrazo a Paco
y se echó a llorar en la calle.
«¡Qué suerte!», dijo el barrio,
y la vieja del primero,
que lo ha visto casi todo,
dijo desde su balcón:
(¿Quién sabe, hijo, quién sabe?)
¿Buena suerte? ¿Mala suerte?
¿Quién sabe, quién sabe?
Lo que hoy te parte en dos
mañana te abre la calle;
¿buena suerte? ¿mala suerte?
Espera y ya verás:
la vida no se acaba
en el primer compás.
Ni el cura, ni la tele,
ni el que echa las cartas:
nadie sabe qué te trae
lo que hoy te desbarata.
¿Buena suerte? ¿Mala suerte?
¿Quién sabe, quién sabe?
Lo que hoy te parte en dos
mañana te abre la calle;
¿buena suerte? ¿mala suerte?
Espera y ya verás:
la vida no se acaba
en el primer compás.
(¿Quién sabe?)

