Lo que quise decir
Pongo a conversar a dos posturas sobre cómo debemos portarnos y entender el bien. Por un lado está la norma estricta y por otro lo que sentimos al conectar con los demás. Al final, lo que importa es el vínculo y el afecto que dejamos.
La escribí en marzo de 2025.
Letra
En un rincón del tiempo, dos mentes se encuentran,
Kant de pie, con preguntas del alma,
Shimon Bar Yojai, sabiduría en su andar,
los caminos de la fe y la razón van a chocar.
“¿Qué es el bien?” pregunta Kant con rigor,
mientras la luz del atardecer ilumina su fervor.
“¿Acaso el bien no se define en la acción?
Es el camino recto, más que la intención,
la moral se fundamenta en lo que entendemos,
cada decisión que tomamos, los principios debemos.”
Shimon sonríe, su mirada es profunda,
“Es lo que sentimos, la conexión que nos inunda.
La vida es un sendero donde se cruzan las verdades,
donde el amor y la razón dan forma a las realidades.
Entre el deber y el deseo, el alma busca su lugar,
hay un hilo que nos une, nos enseña a amar.
“Pero, querido rabino, ¿y el carácter divino?
¿No radica en la esencia la fuerza del destino?
Las reglas pueden guiar, pero el corazón debe hablar,
la ley moral es un faro, pero el amor es el hogar.”
Shimon asiente, comprendiendo el desafío,
“Sin la chispa de la vida, todo se vuelve vacío.
“En el camino perdido, donde el ego se disfraza,
lo esencial se convierte en la voz que abraza.
Las palabras solo son reflejos de lo que llevamos,
cada elección, una huella; cada amor, lo que abrazamos.”
Ambos contemplan las estrellas, un brillo que despierta,
navegando por mil vidas, la existencia es la respuesta.
La vida es un sendero donde se cruzan las verdades,
donde el amor y la razón dan forma a las realidades.
Entre el deber y el deseo, el alma busca su lugar,
hay un hilo que nos une, nos enseña a amar.
“Así que en esta danza,” dice Kant, “hallamos comprensión,
la fe y la razón, un dualismo en la unión.
Por más que discutamos, no hay verdad absoluta,
es el viaje compartido lo que la vida ejecuta.”
“Exacto”, responde Shimon con calma y sin prisa,
“nuestras almas reflejan la luz de la divisa.
En la búsqueda del sentido, en el laberinto de vida,
es el vínculo que formamos lo que nos brinda salida.
Cada paso que damos, cada acto de bondad,
teje un destino compartido, la esencia de la verdad.
Cuando pensamos en el otro, el amor florece en paz,
la luz se ilumina, ¡que este sea nuestro compás!
La vida es un sendero donde se cruzan las verdades,
donde el amor y la razón dan forma a las realidades.
Entre el deber y el deseo, el alma busca su lugar,
hay un hilo que nos une, nos enseña a amar.
Así, en esa tarde, con un cielo estrellado,
Kant y Shimon descubren un mundo renovado.
La historia de la vida es un diálogo constante,
donde el amor y la razón son parte de lo importante.
La moraleja es clara, como la luz del amanecer:
al final, es la conexión lo que nos hace crecer.

