Lo que quise decir
Trata de cómo lo que recordamos cambia con el tiempo, igual que los mensajes que pasan de boca en boca. Cuesta aceptar que los pensamientos y los recuerdos son frágiles y a veces nos quitan el sueño.
La escribí en marzo de 2025.
Letra
Si los mensajes se distorsionan como en el juego psicológico en el que se retransmiten unas frases de oído a oído, entre varias personas cuyo resultado final no es igual al primigenio, intuyo como decía más arriba que con los recuerdos sucede lo mismo, ocurre igual con la narrativa de los sueños, ya sabes, caras y circunstancias ilógicas y entremezcladas, personajes que corresponden a diferentes líneas de tiempo de tu puesta en escena. Solo con símiles o metáforas podemos hacernos entender, buscar el ejemplo correcto para el interlocutor requiere empatía, saber escuchar al otro, navegar por sus deseos, aunque estos sean diferentes a los tuyos. Tus anhelos pueden producirme tedio, los míos producírtelo a ti, pero quiero que te sientas bien, que no aprendas con dolor, y si este es inevitable, que lo desdramatices, que lo disfraces, porque no deja de ser también ilusorio. Pero claro, cuesta aceptar que como contrapartida todo, sí todo, lo es.
Los recuerdos se enredan en este delirio eterno,
flashes en la mente se vuelven un desvelo.
Otra historia recordada, un hilo por seguir,
navegar en los deseos y el dolor por sentir.

