Lo que quise decir
Hablo de un cielo vacío que se alquila y de cantar igualmente, los unos para los otros. Es un góspel troceado con cortes digitales.
La escribí en octubre de 2026.
Letra
(se alquila... se alquila...)
Subí a la azotea de noche
a preguntarle al de arriba,
y en el cielo había un cartel
de los de inmobiliaria:
«Se alquila, buen estado,
vistas a todo, sin muebles,
razón en la portería,
el anterior no vuelve».
Y cantamos igual,
cantamos igual,
a un cielo vacío
con el cartel de alquilar;
si no hay nadie que escuche,
que nos escuchemos nosotros:
cantamos igual,
hombro con hombro.
Fui a la portería,
salió el portero en camiseta,
me dijo que el de antes
se fue debiendo las cuentas,
que dejó la luz dada,
el grifo del mar abierto
y una nota en la puerta:
«Arreglaos como se pueda».
Y cantamos igual,
cantamos igual,
a un cielo vacío
con el cartel de alquilar;
si no hay nadie que escuche,
que nos escuchemos nosotros:
cantamos igual,
hombro con hombro.
Uno trae el pan,
otra trae la sal,
otro sabe arreglar
la luz del portal,
y la vieja del quinto
se sabe las de antes
y las canta, y las canta.
Y cantamos igual,
cantamos igual,
a un cielo vacío
con el cartel de alquilar;
si no hay nadie que escuche,
que nos escuchemos nosotros:
cantamos igual,
hombro con hombro.
(se alquila... cantamos igual...)

