Lo que quise decir
Hablo de un amor como una fiebre que no se quiere bajar. Es un bolero sudoroso con cumbia psicodélica.
La escribí en octubre de 2026.
Letra
(treinta y nueve... treinta y nueve...)
Me tocaste la frente,
me dijiste «estás ardiendo»,
me trajiste una manta,
un vaso y un remedio;
pero el remedio eras tú
y el ardor era por dentro,
y el termómetro, de envidia,
se partió por el medio.
Treinta y nueve y medio,
no me la bajes, no,
que con esta fiebre
se derrite el reloj,
las farolas bailan cumbia,
la nevera canta un son;
treinta y nueve y medio
y subiendo, por favor.
No llames al médico,
que me receta olvidarte,
ni abras la ventana,
que se me escapa el aire;
quédate a mi lado
con un paño mojado,
y si deliro en voz alta
no apuntes lo que hable.
Treinta y nueve y medio,
no me la bajes, no,
que con esta fiebre
se derrite el reloj,
las farolas bailan cumbia,
la nevera canta un son;
treinta y nueve y medio
y subiendo, por favor.
La fiebre es el cuerpo peleando, dicen,
contra lo que le sobra, contra lo que está de más;
pues que pierda la pelea, que se rinda,
que contigo dentro yo no me quiero curar.
Treinta y nueve y medio,
no me la bajes, no,
que con esta fiebre
se derrite el reloj,
las farolas bailan cumbia,
la nevera canta un son;
treinta y nueve y medio
y subiendo, por favor.
(y subiendo... y subiendo...)

