Lo que quise decir
Hablo de cómo la cara del otro me obliga a cuidarlo, como un primer mandamiento. Es un neo-soul cálido.
La escribí en octubre de 2026.
Letra
(mírame... mírame...)
A la salida del metro
hay un hombre con un vaso,
y yo miro el móvil,
la hora, los zapatos,
miro el cielo, la farola,
cualquier cosa de soslayo,
porque si le miro a los ojos
ya no puedo pasar de largo.
Tu cara me obliga,
tu cara me pide,
sin decir nada,
que no te olvide;
la boca, la frente,
las ojeras, la herida:
tu cara me obliga
más que una ley escrita.
En la pantalla las caras
se apartan con un dedo,
una detrás de otra,
sin peso y sin miedo;
pero en la calle, a un metro,
una cara es un pueblo
que te para, que te pesa,
que te mira por dentro.
Tu cara me obliga,
tu cara me pide,
sin decir nada,
que no te olvide;
la boca, la frente,
las ojeras, la herida:
tu cara me obliga
más que una ley escrita.
Hoy, por fin, le he mirado.
(Me llamo Andrés.)
Le he preguntado qué tal.
(Pues ya ves.)
Tu cara me obliga,
tu cara me pide,
sin decir nada,
que no te olvide;
la boca, la frente,
las ojeras, la herida:
tu cara me obliga
más que una ley escrita.
(mírame... mírame...)

