Lo que quise decir
Hablo de lo que guarda un viernes y de las ganas de que no se pierda nada de lo vivido. Es un bolero tierno que se rompe a trozos, con cortes digitales y un coro de vocoder.
La escribí en octubre de 2026.
Letra
(gu-gu-guárdame... guárdame...)
Se me olvidan las llaves,
los nombres, los recados,
se me borra la tarde
como tiza en un charco;
y a veces me despierto
sin saber en qué cuarto,
hasta que tú respiras
y se endereza el cuadro.
No me guardes en la nube,
que la nube se deshace;
guárdame bajo la lengua,
en la pausa de una frase,
en el pliegue de la sábana,
en la vuelta de la llave,
y si un día no te nombro,
tú nómbrame.
(nómbrame...)
Un viejo del tercero
guardaba a su señora
cantando en una cinta
de casete, de las de antes;
un día la pletina
se la comió de golpe
y él siguió escuchando
el siseo por las tardes.
No me guardes en la nube,
que la nube se deshace;
guárdame bajo la lengua,
en la pausa de una frase,
en el pliegue de la sábana,
en la vuelta de la llave,
y si un día no te nombro,
tú nómbrame.
(nómbrame...)
Re-re-recuérdame,
re-re-recuérdame,
si se me va la luz
tú tienes la copia,
tú tienes la copia.
Y si un día no te nombro,
tú nómbrame.
(gu-gu-guárdame...)

