Lo que quise decir
Es un texto recitado que da instrucciones, medio en broma, para aguantar la espera hasta el viernes. Lo acompaña un trío de guitarras de bolero.
La escribí en octubre de 2026.
Letra
Primero, se deja de contar.
Quien cuenta los días que faltan los estira,
y los días, si los miras a los ojos, no se van.
El lunes se guarda en un cajón sin abrirlo.
Tiene asas, pero no se coge.
El martes se riega la planta del balcón
y se le pone un nombre nuevo,
para que no se acostumbre a ninguno.
El miércoles se cambian las sábanas aunque no toque.
Las limpias no huelen a nada,
y la nada, los miércoles, ayuda.
El jueves es el peor.
El jueves ya se la oye subir la escalera aunque no sea ella.
Hay que dejar que los vecinos suban con sus bolsas
sin asomarse a la mirilla.
Hay que aguantarse.
El viernes no se hace nada.
El viernes se aprende otra vez la forma de la puerta,
los cuatro escalones del portal,
el golpe del ascensor cuando para en el cuarto.
Y cuando suena el timbre, se cuentan tres antes de abrir.
No por hacerse el interesante.
Para que dure un poco más
el último segundo de esperarla,
que es el mejor de la semana.
(Abre ya, que te oigo contar.)

