Lo que quise decir
Cuento que el perdón no llega de golpe sino a plazos, a trozos, y que también hay que dárselo a uno mismo. Es una cumbia lenta y melancólica.
La escribí en octubre de 2026.
Letra
(poquito a poco...)
No te perdoné de golpe,
no me salió de una vez:
te perdoné una mañana
por la forma de toser,
y otra tarde, en el mercado,
por cómo cogiste el pan,
y una noche, sin saberlo,
por cómo te oí llorar.
Te perdono a plazos,
poquito a poquito,
como se seca la ropa,
como se olvida un sitio;
y el día que termine
no te lo voy a decir:
pondré un plato más
y te sentarás aquí.
Lo difícil es conmigo,
que me debo más que a nadie:
me perdono los domingos,
me lo retiro los martes;
pero voy poquito a poco,
como quien sube una cuesta,
y algún día, de mayor,
me invitaré a una cerveza.
Te perdono a plazos,
poquito a poquito,
como se seca la ropa,
como se olvida un sitio;
y el día que termine
no te lo voy a decir:
pondré un plato más
y te sentarás aquí.
Me acuerdo de todo,
de todo me acuerdo,
pero ya no me muerde,
ya no me tiene preso.
Te perdono a plazos,
poquito a poquito,
como se seca la ropa,
como se olvida un sitio;
y el día que termine
no te lo voy a decir:
pondré un plato más
y te sentarás aquí.
(poquito a poco... poquito a poco...)

